Antes...
Ahora...
Los
medios de comunicación suponen una implacable influencia social. Son millones
los anuncios publicitarios que observamos a lo largo de nuestra vida, y como
tal, en mayor o menor medida nos vemos influenciados por ella. Solo hay que
buscar un poco en el historial publicitario que nos precede para encontrar
normalizada la figura de la mujer como subordinación del hombre. Como afirmó
Simone de Beauvoir, cuando se hallan en presencia dos categorías humanas, cada
una quiere imponer a la otra su soberanía; si una de las dos es privilegiada se
impone a la otra y se dedica a mantenerla en la opresión. Cabe destacar, que en
los anuncios más antiguos, se trata de representar la posesión del hombre sobre
la mujer, dejando a ésta renegada al ámbito cotidiano y del hogar.
Actualmente con una intención similar,
la publicidad deja un rastro sexista en anuncios en los que la mujer se ve
representada como objeto sexual. La publicidad se renueva según los tiempos, se
adapta a las nuevas necesidades, pero deja entrever el mismo mensaje: ¡Somos
los hombres los que mandamos, no lo
olvidéis!





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